Desde el arco

Comienza un nuevo campeonato, un nuevo año futbolero y una más de tantas reflexiones que acompañan nuestra vida coronando los sesenta años.

Y la primera sensación es con una sonrisa, es que verdaderamente lo más importante es que uno esta ahí aún. ¡Y no es poco!

Cuando termina un año o cuando ya es historia el último torneo se va sintiendo la sensación que se va acabando el tiempo. Porque aunque nunca se pierdan del todo las ganas uno sabe (y lo va confirmando con dolor) que se va acabando la voluntad para sobrellevar los golpes y los dolores pos-partidos que duran un par de días en la semana.

Alguno me dirá: ¿vos de que te quejas si jugás al arco y ni tenes que correr?

Y es verdad, yo no corro menos mal, pero allí delante de los tres palos, me facturé el cráneo y viajé la Panamericana vieja con sirena con los pies para adelante; y volví. Otra vez me rompí los meniscos de mi pierna izquierda y volví. Otro año me rompí los ligamentos de esa misma pierna y volví. Otra vez me rompí dos costillas y volví. Alguna vez me rompí un dedo y volví. Desde el último año se me traba el tendón del brazo izquierdo, decir que duele sería como lloriquear pero igual volví.

Y hoy terminando estas pequeñas pálidas, comenzó este nuevo torneo y volví. ¡Y que feliz estoy de estar allí! LA PELOTA NO SE MANCHA, EL ARCO NO SE ABANDONA.

Les cuento todo esto porque seguramente muchos de ustedes me dirán: ¡Rompí el talón de Aquiles y volví! Rompí tibia y peroné y volví. Me operaron de un tumor y volví. Me pasó este grave inconveniente y volví, tuve un infarto y volví.

Y ese es el fin de estas líneas, todos hemos pasado cosas y volvimos, y es eso lo más maravilloso de este mensaje.

Estamos aquí nuevamente juntos, amigos compañeros de toda la vida y viejos rivales amigos también del futbol de toda la vida. ¡VOLVIMOS!

¡Que cada día sea un festejo, que cada encuentro sea un agradecimiento!

¡Gracias, Dios, gracias, amigos, rivales y compañeros! Nosotros estamos de un lado, ustedes del otro pero estamos todos juntos unidos por la pasión de jugar y la bendición de poder hacerlo.

Hasta cada sábado.

Enrique “Pipo” Bongiovanni

Arquero La Cascada Super Maxi

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