Causalidades de la vida…

“Esto nos tiene que servir como experiencia. Ustedes jugaron muy buenos partidos, pero lamentablemente nos falta peso físico… Ahora hay que pensar en el torneo que viene y ya van a ver que el próximo año la historia será distinta”. No lo recuerdo con exactitud, pero fueron estas u otras palabras similares las que les dije a mis jugadores luego de la derrota frente a Mapuche por la última fecha del torneo clasificación 2007 que significó que el equipo de Promo de San Diego se quedara fuera del torneo Campeonato.
   
Esas palabras que sonaron como una mezcla de premonición y anhelo, buscaban consolar la frustración que en ese momento significaba para los chicos el hecho de quedar fuera del torneo más importante de la categoría Promocional. El equipo, asimiló el golpe y de a poco comenzó a crecer y finalmente se consagró campeón del Torneo Amistad.
 
Muy pocas cosas en la vida se dan de casualidad, la mayoría tiene sus raíces en la causalidad, y este equipo de San Diego Campeón del torneo Clasificación 2008, tiene sus orígenes en un equipo que creció a fuerza de golpes y derrotas durante muchos partidos del 2007. Podríamos decir que el año pasado fue un año de siembra, para que ahora podamos cosechar éxitos. Por eso también les quiero agradecer a los chicos ‘94 que hoy están en cadetes, porque los considero parte de este triunfo.
 
Esa podría ser un poco la pre-historia de esta historia que comenzó con un triunfo claro, pero ajustado (1-0) sobre Indio Cuá, que siguió con una ”importantísima”  y muy dura victoria frente a Cuba (Fátima) (3-1) y que tuvo su único tropezón en la 7ma. fecha, contra Los Cardales: luego de un primer tiempo muy bueno en el que San Diego marcó diferencias (2-0), el equipo se quedó, el rival creció y llegó al empate; y pese a adelantarnos nuevamente en el resultado, la visita alcanzó el 3-3 final. A pesar de la decepción por el marcador, el equipo dio una muestra de carácter y amor propio, que me enorgulleció y me dejó confiado para lo que venía…
 
Lo que venía era una parada complicada: visitar a Banco Provincia, con todo lo que eso significa: porque es un clásico (futbolístico, por la vecindad de los countries y nada más, no se olviden que muchos chicos se conocen, son amigos y hasta van al mismo colegio), porque los dos peleábamos la punta del torneo y porque las últimas veces que los visitamos no nos fue bien. El partido fue seguido por un montón de padres, familiares y amigos en un clima muy cordial y respetuoso, aunque lógicamente cada uno hacía fuerza por los suyos.
 
El primer tiempo fue parejo y trabado pero Banco manejó mejor la pelota sobre el cierre y se fue al descanso con un gol de ventaja. La segunda parte fue distinto y aunquesufrimos un remate en el palo casi en el inico (¿suerte de campeón? quizás, por qué no, al fin y al cabo algo de suerte siempre se necesita), el equipo mostró otra determinación y un juego que le permitió alzarse con el triunfo por 2-1. De allí hasta el final no hubo manera de frenar a este equipo que se convirtió en un justo campeón.
 
¿Cuáles fueron las claves? Tener jugadores muy buenos técnicamente (no nombro a ninguno para no ser injusto) y jugadores físicamente muy grandes (algo que en este categoría puede ser determinante), pero por sobre todas las cosas el compromiso que asumieron los chicos, la falta de egoísmo y el privilegiar el “lucimiento colectivo por sobre el individual”. Y voy a marcar un hecho puntual: al partido con Banco Provincia concurrieron 20 de los 23 jugadores que integran el plantel, algunos incluso sabiendo que estaban inhabilitados y que no iban a poder jugar, ese día todos llegaron más temprano del horario en el que estaban citados, incluso antes que el entrenador. Estos pequeños detalles a veces marcan la pauta de cómo el grupo enfrenta los grandes desafíos… Y este grupo desmostró un grado de compromiso y unidad muy grandes.
 
 
UNA ACTITUD PARA IMITAR
 
Me gustaría destacar la actitud de la gente del Golfer’s. Cuando nos enfrentamos por la última fecha (habíamos salido campeones la fecha anterior), los chicos se dispusieron en la mitad de la cancha formando una especie de manga (como se puede ver en el fútbol español) por la que entraron los chicos de San Diego mientras recibían aplausos. Es un gesto poco común que me gustaría destacar en esta época de intolerancia donde parece que lo único que sirve es ganar. De alguna manera estos gestos ayudan a que chicos, padres y entrenadores disfrutemos aún más del deporte más hermoso del mundo y que entendamos que los partidos no son dramáticos (como a veces dicen algunos relatores) sino que son emocionantes, apasionantes y, por sobre todas las cosas, divertidos… O ¿acaso hay algo más lindo que jugar al fútbol a los 13 años? 
  
 
                                                                   FEDERICO GRIL
                                                 Profesor y entrenador de fútbol de San Diego
                                                              Periodista Deportivo

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